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Andalucía ante las urnas: cuando la hegemonía del PP choca con las esperanzas renovadas del PSOE

Andalucía ante las urnas

Andalucía encara un nuevo ciclo electoral con un guion que, de momento, parece calcado al de hace tres años. El Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla mantiene una cómoda ventaja en todos los sondeos, mientras el PSOE-A, con María Jesús Montero al frente, sigue buscando el tono que le permita revertir su caída histórica. En paralelo, Vox afianza su espacio y las fuerzas a la izquierda del PSOE se recomponen sin lograr, por ahora, consolidar una alternativa clara.

El PP aguanta el tipo con solvencia

La encuesta del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA) publicada en julio ofrece una radiografía clara: el PP obtendría el 41,7 % de los votos y conservaría entre 55 y 57 escaños. Cómodamente por encima de la barrera de la mayoría absoluta (55), y con Juanma Moreno reforzado como un líder valorado incluso por votantes ajenos. «La polarización la ha buscado el PSOE», dijo hace unas semanas en una entrevista en La Vanguardia, en la que se reivindicaba como garante de la estabilidad frente a la «bronca constante» de la política nacional.

En su discurso, Moreno proyecta moderación y sentido institucional. Su estrategia, basada en evitar la confrontación directa con Vox sin llegar a integrarlo en el Gobierno, ha dado frutos. En el Sur, el PP ha encontrado una fórmula éxitosa: conservadurismo amable, rebajas fiscales y una gestión sin estridencias.

Un PSOE a la contra

María Jesús Montero, tras dejar su cargo como vicepresidenta del Gobierno, se ha volcado en liderar el PSOE andaluz. Su desembarco en la política regional trajo expectativas de renovación. Pero los datos no acompañan. El Barómetro de julio deja a su partido en un 19,8 % de intención de voto, con entre 24 y 26 escaños. Sería el peor resultado de su historia.

La propia Montero ha criticado con dureza los datos del sondeo, asegurando que «parece que está todo hecho» y denunciando que la Junta utiliza el barómetro «a su servicio». No obstante, la estrategia de la candidata socialista se basa en un discurso que mezcla apelación al voto últil, defensa de los servicios públicos y un «nuevo andalucismo» cultural. «Vamos a transformar la vida de la gente frente a un Moreno Bonilla sordo y sin ambición», proclamó en un mitin reciente en Cádiz.

Vox resiste; la izquierda alternativa remonta ligeramente

En tercera posición, Vox se mantiene con un 14,7 % y entre 16 y 18 escaños. Sin crecimiento explosivo, pero con base firme. Suficiente para seguir siendo clave si el PP pierde apoyos.

A la izquierda del PSOE, las aguas se mueven. Por Andalucía (IU, Podemos, Sumar y confluencias) escala hasta el 10 %. Adelante Andalucía, refundada por antiguos miembros de Podemos e IU, se sitúa en el 6,2 %. Ambos espacios ganan algo de oxígeno, pero siguen lejos de representar una amenaza real para el bipartidismo.

La fractura por provincias: Jaén, Sevilla, Cádiz

El mapa electoral andaluz tiene también una lectura territorial. En Jaén, bastión histórico socialista, el desgaste del PSOE ha sido severo. «A la gente trabajadora de esta provincia le va mejor con el PSOE en Madrid que con el PP en San Telmo», aseguraba hace unos días el senador José Latorre, tratando de sostener el voto fiel.

En Sevilla, el centralismo institucional da ventaja a los grandes partidos. El PP ha ganado espacio en zonas rurales, mientras que el PSOE conserva el área metropolitana. En Cádiz, Montero lanzó su mensaje más optimista: «Desde aquí saldrá la locomotora del cambio».

Voto últil y polarización afectiva

En este contexto emerge el debate sobre el voto últil. Montero lo impulsa como bandera frente a la fragmentación de la izquierda, pero no está claro que cale. Los estudios sobre polarización afectiva en España muestran un aumento de la hostilidad hacia el adversario político desde 2021. La tesis, desarrollada por investigadores como Sandra Bermúdez y Mariano Torcal, indica que el rechazo emocional pesa más que el apoyo racional a un programa. En Andalucía, esta tendencia se acentúa por la presencia de Vox y el desgaste de la izquierda institucional.

Escenarios abiertos hacia 2026

Si las elecciones se celebraran hoy, el PP reeditaría su mayoría absoluta. Pero la campaña aún no ha comenzado. Montero insiste en que «la ciudadanía nos espera», y Vox podría crecer si el PP se modera en exceso. Por su parte, las izquierdas alternativas buscan coordinarse para ganar visibilidad y escaños. Todo queda abierto a la campaña.

A menos de un año para las elecciones, la hegemonía del PP parece sólida. Pero no inamovible. El PSOE aspira a remontar desde una posición muy débil, y la izquierda alternativa quiere influir. En este juego de equilibrios, la polarización, el voto útil y la movilización territorial serán los grandes factores. Y, como siempre, la campaña escribirá su propia historia.

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