Deporte y cáncer: el ejercicio ayuda al organismo a responder mejor al impacto de los tratamientos

Sí al deporte y a la actividad física como vía para prevenir el cáncer y para maximizar el resultado clínico de los tratamientos quimio o radioterápicos. Un Sí respaldado por la opinión de los 33 especialistas en Oncología, Reumatología, Psicología, Anestesiología, Medicina Deportiva, Geriatría, Pediatría, Medicina Física y Rehabilitación y Endocrinología y Nutrición de los hospitales universitarios Sanitas La Moraleja y Sanitas La Zarzuela, el Hospital Virgen del Mar y la Cátedra Olímpica Marqués de Samaranch de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.

Esta es la principal conclusión del libro Deporte y Cáncer, tercera parte de la trilogía que Sanitas y la Universidad Camilo José Cela han impulsado para poner en valor los beneficios de la actividad física sobre la salud.

Los dos anteriores manuales versaban sobre Deporte y Mujer y Deporte y Corazón, respectivamente. Esta tercera obra ha contado con Sara Andrés como madrina, medalla de bronce en el Mundial de Atletismo de Londres en 400 y 200 metros lisos, quinta en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro y miembro del Equipo Sanitas.

Integrar la práctica deportiva

“El deporte forma parte de mi vida desde siempre. Tras la amputación de mis piernas, cuando superé la parte de aprender a andar, encontré el modo de regresar a la práctica deportiva. Incluso tras el diagnóstico de cáncer de tiroides, la misma tarde en la que me comunicaron la noticia, me fui a entrenar. El deporte me lo ha dado todo. Es mi modo de mejorar mi salud. La noticia de un diagnóstico de cáncer te hace pensar en lo limitante que es para tu vida. Pero es importante ser positivo, encontrar el modo de integrar la práctica deportiva para mejorar el ánimo y también el estado de salud”, ha explicado Sara Andrés, que acaba de batir el record mundial con 12,90 segundos en los 100 metros disputados el Mundial de Dubai y que acaba de conseguir la mínima para clasificarse para los próximos Juegos Paralímpicos.

“Nuestro objetivo es mostrar cómo el deporte y la actividad física ayudan a prevenir y tratar distintos tipos de cáncer, con un lenguaje comprensible por cualquiera, pero con el rigor académico y clínico necesario. Es un manual para que profesionales asistenciales, del mundo del deporte, familiares de personas con cáncer, pacientes con diagnóstico en curso o cualquier persona puedan tener referencias solventes sobre cómo introducir la práctica deportiva en la vida de una persona con cáncer. Y estoy muy contento de poder decir que hemos cumplido nuestra misión”, ha resumido Miguel Ángel Julve, director ejecutivo del Campus Madrid de Sanitas Hospitales.

El ejercicio físico: un gran aliado

El cáncer está presente en nuestras vidas y nuestra sociedad. “Es cierto que la irrupción de la palabra cáncer en la vida de las personas provoca cierto shock hasta que asimilamos la nueva realidad que nos toca vivir. Tras este inicial desconcierto, normalmente los pacientes reorganizan sus vidas, y en este proceso, el ejercicio físico es un aliado tremendamente valioso. El diagnóstico de cáncer no equivale al abandono de la práctica deportiva, sino más bien a una adaptación de nuestro hábito de ejercicio a la nueva situación. Y en este nuevo espacio, el oncólogo es clave para que cada persona tenga un plan personalizado adaptado a su situación, su condición clínica y sus necesidades”, ha señalado Juan Carlos Segovia, director de la Cátedra Olímpica Marqués de Samaranch, de la Universidad Camilo José Cela.

Mejor resultado clínico

El manual incorpora capítulos centrados en la importancia de la nutrición, con recetas y consejos específicos para cuidar la alimentación durante el tratamiento del cáncer, así como un apartado centrado en la psicología y la actividad física.

Está demostrado el efecto terapéutico del deporte para paliar los efectos secundarios y elevar el estado de ánimo, de modo que las personas afronten el tratamiento con mayor fortaleza mental.

Pero los autores del libro añaden también el valor del deporte como canal para preparar nuestro cuerpo a las exigencias del tratamiento oncológico. “Durante cualquier terapia aparecerán la fatiga y la debilidad muscular. Y ya contamos con distintos estudios que demuestran que el ejercicio físico moderado y bajo el control del especialista oncológico ayuda a las personas con cáncer a obtener aumentos significativos de fuerza muscular y de cómo esa mejor condición física permite que el corazón y los pulmones, por ejemplo, respondan mejor al impacto de los tratamientos”, ha recordado Julve.

Carlota Serrano cuenta su experiencia en ‘Nosotras: historias del olvidado deporte femenino’.

Carlota Serrano: el ejemplo narrado en ‘Nosotras: historias del olvidado deporte femenino’

La relación beneficiosa que supone el deporte controlado para la lucha contra el cáncer encuentra un ejemplo significativo en la deportista Carlota Serrano.

La historia de esta atleta española se recoge en el libro Nosotras: historias del olvidado deporte femenino, cuyo autor es el periodista Rubén Guerrero.

¿Cómo enfrentarse a un cáncer? ¿Cómo luchar contra esta enfermedad siendo deportista? A este tipo de preguntas se da respuesta en el capítulo sobre Carlota Serrano, en un texto que es inspiración, superación, motivación y pasión.

El deporte, con control y planificado, es sinónimo de salud y bienestar, pues ayuda a liberarse de los problemas cotidianos y a encontrar la felicidad.

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